25 de diciembre de 2010

Bruce Chatwin o el oficio nómade

Había escuchado hablar de él, especialmente de su libro sobre la Patagonia, región de nuestro profundo sur que tradicionalmente ha despertado la imaginación y el don de aventura de artistas y científicos del mundo “civilizado”.
Y confirmando que los grandes escritores pueden hacernos vivir como grandes aventuras cualquier tipo de situación: las confidencias de una enfermera durante una internación forzosa, la borrachera compartida con un amigo y el encuentro con personajes notables de diversa laya.
Así como de contar, con la mayor naturalidad, sus arriesgadas peripecias por Asia y África. LOS viajes.

Ahora que lo pienso, quizás lo que más me atrae de Bruce Chatwin es la serena aridez de sus relatos. La vida como un estado de excepción permanente.
¿Hablábamos del desierto?


¿Será porque el desierto, en cualquiera de su formas, representa esa disponibilidad siempre latente, y por ello, inasible, de lo aun no descubierto, no creado, la potencia pura que brinda la intemperie? ¿Será por encarnar una suerte de metáfora de aquella soledad que reina, indómita y orgullosa, en el corazón de los espíritus libres?

Lástima no tenerlo cerca al bueno de Bruce para preguntarle, bebiéndonos unos brandys en algún paraje de la tierra de los vientos.

Como sea, el escritor inglés, muerto a los 59 años, escribió y vivió intensamente otros numerosos viajes, de los que dejó feliz memoria.

En estos días (¡gracias Bibi Fulchieri!) lo estoy disfrutando, paladeando y acompañándolo en sus travesías –territoriales, afectivas- con sumo placer.


Y confirmando que los grandes escritores pueden hacernos vivir como grandes aventuras cualquier tipo de situación: las confidencias de una enfermera durante una internación forzosa, la borrachera compartida con un amigo y el encuentro con personajes notables de diversa laya.
Así como de contar, con la mayor naturalidad, sus arriesgadas peripecias por Asia y África.

Ahora que lo pienso, quizás lo que más me atrae de Bruce Chatwin es la serena aridez de sus relato, cuyo efecto es la naturalización de circunstancias / personajes fuera de lo común.

¿Hablábamos del desierto?

10 de diciembre de 2010

Esclavos o turistas

Copy & paste: El crítico de cine Roger Koza escribe sobre una película inspirada en la experiencia de los emigrados palestinos a Estados Unidos: AMERRIKA. (ver "Tierra de promesas").

El cine se hace eco de una de las tragedias de nuestro siglo: la desterritorialización forzada y masiva a nivel global.

Tierra de promesas
R.K.

La inmigración ininterrumpida es un fenómeno de nuestro tiempo. Los nómades de la globalización son un síntoma de una dinámica política y económica mundial. Filmes como Visita inesperada, Welcome, Río helado, La blessure, Bolivia son algunos títulos emblemáticos con variaciones específicas. Amerrika pertenece a este rubro, pero inicialmente el objetivo es otro: mostrar la injusticia cotidiana que viven los palestinos en el Estado de Israel.

Muna es una empleada bancaria en Cisjordania. Es divorciada, tiene un hijo adolescente y su madre vive con ella. Su economía es holgada, pero su condición de minoría le impone un límite. Los planos generales sobre el muro, los checkpoints, la violencia callejera plasman una humillación sistemática, incluso para alguien como Muna, cuya pertenencia de clase implica cierto bienestar. Aun así, no hay esperanza para los palestinos, excepto si, al menos así se sugiere aquí, una vieja solicitud de Green Card para emigrar a EE.UU. llega por correo anunciando la bienvenida a la tierra de las promesas. Ser casi esclavos en su propia tierra o devenir turistas, ése es el dilema.

Pero no es una fecha entre otras para ser turista o residente. Es marzo del 2003, y la llegada de Muna con su hijo a Illinois coincide con la invasión de EE.UU. a Irak. La aduana estadounidense no es menos paranoica y fascista que la israelí. La revisación exhaustiva no sólo se llevará los pepinos de la valija sino también otros objetos más preciados, aunque Muna tiene suerte, pues su hermana y su marido, radicados en la nación de Disney y Hollywood, poseen un estándar de vida más que aceptable. El resto es previsible: la adaptación laboral, educativa, lingüística, vincular, en un clima cultural poco amigable. Para el americano inculto (una gran mayoría) los árabes son todos iguales y, por ende, potencialmente terroristas.

El humanismo cándido permea el relato; la única declaración política explícita pasa por responder a un oficial de migraciones: "¿Ocupación? Hace 40 años". Pero la sutileza no es precisamente el fuerte de esta ópera prima de Cherien Dabis premiada en Cannes por FIPRESCI: los subrayados son evidentes (la influencia árabe en el lenguaje, la intolerancia norteamericana, el devenir multicultural de EE.UU), matizados por un buen elenco y un trabajo de registro correcto.

Quizás por el carácter secular de la familia de Manu, la relación "amistosa" entre ella y un profesor judío (de su hijo) es la mayor provocación del filme. El plano general que cierra Amerrika es la consolidación discreta pero legítima de una utopía que, a gran escala y con mayor peso político, el escritor palestino Edward Said y el músico Daniel Barenboim supieron orquestar. La paz late en el mestizaje, allí en donde el Otro deviene en un próximo, en un vecino.

Amerrika
* * *
(Amreeka, EE.UU-Canadá, 2009). Buena. Dirección: Cherien Dabis. Guión: Cherien Dabis. Con: Nisreen Faour, Melkar Muallem, Hiam Abbass, Alia Shawkat, Jenna Kawar, Selena Haddad, Yussuf Abu-Warda, Joseph Ziegler, Andrew Sannie, Daniel Boiteau, Brodie Sanderson, entre otros. Duración: 96 minutos.

5 de diciembre de 2010

Workers, by Sebastiao Salgado



Sebastiao Salgado, es un viajero infatigable, que abandonó su carrera de economista para mirar / mostrar la vida de la gente desde "el otro lado".
Convertido en uno de los fotógrafos más importantes del siglo 20, su bio-estética da cuenta de su propia odisea personal, que lo lleva desde la vida fría de las estadísticas al testimonio candente de los cuerpos en el mundo real. Puntos de vista antagónicos para una sensibilidad militante.


(Agrego el enlace de una entrevista que le hicieron en Clarín hace 3 años: El ojo rebelde)

26 de noviembre de 2010

Variaciones sobre Penélope



la mujer acaricia las ojeras frente al espejo
ensaya la sonrisa el argumento la dilación
la trama

9 de noviembre de 2010

Sailor´s voice




Sea Grapes

That sail which leans on light,
tired of islands,
a schooner beating up the Caribbean

for home, could be Odysseus,
home-bound on the Aegean;
that father and husband's

longing, under gnarled sour grapes, is like
the adulterer hearing Nausicaa's name in
every gull's outcry.

This brings nobody peace. The ancient war
between obsession and responsibility will
never finish and has been the same

for the sea-wanderer or the one on shore now
wriggling on his sandals to walk home, since
Troy sighed its last flame,

and the blind giant's boulder heaved the trough from
whose groundswell the great hexameters come to the
conclusions of exhausted surf.

The classics can console. But not enough.


"Sea Grapes" from COLLECTED POEMS 1948-1984
by Derek Walcott.

1 de noviembre de 2010

La ven amanecer...


...la ven amanecer
tan sola
al oeste del faro
al norte del deshielo
al sur del más remoto de los vientos

atada con piolín la ven
flamear austral volverse a su madeja
desovillarse por un arte de abuelas

para volver a armar la prenda con sus viejos recursos
de pobreza innovada

para abrigar a quienes rindieron sus heridas
a los que prenden las hornallas
a las que enseñan los palotes
que trafican la huerta

a las que mandan cartas con archivos adjuntos para el portarretrato
a los que auscultan los latidos
la ven hacerse de a poquito
por donde filtra el sol sin anteojeras

la ven hacerse en ella meterse en ella un derecho un revés sin ocultar el hilo
lenta

sin lupa desperezarse sin epifanía
la ven
sin ilusiones ópticas

la siguen la empujan suavemente
se suben a los hombros
se aferran de los unos con las plantas
se aventuran al agua en carne viva

de la trama bizarra las cenizas
el mensaje cifrado de los tiempos que recelan los libros

del augurio los ojos
que no ven si el corazón se calla
la pirueta del ángel
con las alas raídas

con el futuro a sus espaldas cuando avanza.


Visiones argentinas (fragmento)

(en mi "Libro de ojos", Alción, 2006)

26 de octubre de 2010

La Argentina del crisol


A comienzos de 1910, La Voz” difundió una proyección del crecimiento poblacional de la Argentina, comparando las cifras arrojadas por el censo de 1895 – el segundo realizado en territorio nacional- y las estimadas en la aurora del siglo.
Un proyecto de país estaba en juego en tiempos del Centenario. Y, sin duda, uno de los cimientos de ese proyecto fue el mito del crisol de razas. Muchos de quienes habitamos el profundo sur fuimos paridos por ese mito.
En la mencionada nota que reproducimos a continuación se deslindan claramente las colectividades de extranjeros que bajaron de los barcos para construir(se) la Argentina.
“Con un paciente cálculo, tomando como punto de partida el censo nacional del año 1895 y teniendo en cuenta mes por mes y año por año del movimiento de fluctuación de las masas inmigrantes y emigrantes, más el aumento vegetativo de la población fija -dice un diario bonaerense,- hemos podido calcular con una aproximación muy atendible, la cifra de la población de la república en el último día del 1909, considerada en conjunto y según las distintas nacionalidades que la componen.
Censo de 1895
Argentinos: 2.950.384
Italianos: 492.636
Españoles: 198.685
Franceses: 94.098
Ingleses: 21.788
Alemanes: 17.143
Suizos: 14.789
Austríacos: 12.803
Nacionalidades varias: 152.585
Población total: 3.954.911
31 dic. 1909
Argentinos: 5.060.900
Italianos: 843.540
Españoles: 424.085
Franceses: 104.990
Ingleses: 26.324
Alemanes: 23.450
Suizos: 16.785
Austríacos: 24.694
Nacionalidades varias: 280.916
Población total: 6.805.684
En consecuencia, la población de la república ha tenido en estos últimos 14 años un aumento de 2.850.773 habitantes, cifra respetable, aunque menor de las justas esperanzas nacionales y de lo que habría podido conseguir el país con una administración más hábil. Confiemos en que este glorioso año de 1910 hará conocer mejor la riqueza y las inmejorables condiciones del territorio para el aumento en proporciones gigantescas y favorables de la población, inaugurando un nuevo período de rápido y vigoroso desarrollo en la potencialidad numérica del pueblo argentino. Aceptando con entusiasmo la fórmula de Alberdi, pero algo modificada en su esencia o sea "gobernar es poblar... bien".

(nota de enero de 1910, reproducida en Retro

14 de octubre de 2010

Estratos geológicos


Una columna de Matilde Sánchez sobre la aventura de los 33, tal como la vimos por televisión (y el despertar de la memoria iconográfica de los que tenemos más de 40...)

La cápsula y la Luna

Por Matilde Sánchez

El primero en advertirlo fue un compañero, “Avalos es nuestro Neil Armstrong”. Además de confirmar lo que ya sabíamos –que no queda actividad humana fuera de cuadro–, la transmisión desde San José tuvo ingredientes singulares que nos interpelan sobre la gigantesca disparidad entre el presente de la tecnología y las condiciones atávicas en que se desarrolla la explotación de la tierra. Cuando la cápsula aterrizaba en el piso de roca, no pocos evocamos el primer alunizaje . Incluso para quienes éramos muy niños entonces, esas imágenes condensaron la hazaña apenas concebible mediante la cual un umbral quedaba franqueado. Ahora el rescate no nos recordaba 1969 solo por los aspectos heroicos de la voluntad extrema, sino también por la naturaleza casi lúdica de sus instrumentos, la forma balística de la nave y su precariedad, tan rudimentaria que la hacía lucir como de juguete. El desafío que no vimos, perforar la roca, debió de ser el más exigente y remite a la industria petrolera. Sin embargo, fatalmente acabamos con la vida pendiendo de un cable y en la bendita roldana, miseria de mecanismo patentado en la edad de Hierro, en la nave flamante y a la vez vetusta que recordaba una película imperfecta de ciencia ficción, para acceder a un sitio primitivo, inalterado.

Abajo, la transmisión se volvía azul, rupestre y discontinua, con saltos propios de los albores del satélite, pero el lugar alcanzado no era una galería sino una caverna en la mismísima Luna –pasado de la tierra o su futuro yermo–, sólo que la bandera no era la de los Estados Unidos, sino la chilena, colgada por los mineros, quizá por compartir el mérito. En su tiempo dramático, sobre todo cuando los locutores callaron y reinó el ruido industrial, vimos lo mejor que la televisión puede ofrecer: lo auténtico de los cuerpos extenuados, en contraste con la sonrisa de carillas y el optimismo del presidente Piñera, el toque de trivialidad ante lo extraordinario del hecho. El momento sagrado en que una vida se salva y queda al desnudo el margen descomunal de la plusvalía, la disparidad entre los dividendos y la fragilidad del primate superior.

(se publicó en Clarín, hoy jueves 14, el día después del rescate)

13 de octubre de 2010

Sobrevivientes


Renacidos desde las entrañas de la tierra infernal, horadada por la codicia.
Aplausos a los héroes, trabajadores y sobrevivientes. Y que de ellos sea el porvenir.
Recordemos, también, a los caídos en Santa Cruz. Y a tantos cientos de miles que padecen las miserias del mundo.

3 de octubre de 2010

Los ojos de Gyuri


Anoche haciendo zapping encontré una verdadera joya cinematográfica en la tv, creo, pública. en un ciclo que presenta Campanella. Estaba empezada; no obstante, me atrapó de tal modo que no me moví del diván hasta el the end. El primer punto de atracción fue la terrible fuerza de sus imágenes en blanco y negro. Y, particularmente, la de los grandes ojos pardos en un rostro enflaquecido por la degradación y el hambre de ese adolescente de catorce años: Gyuri.
Gyuri es húngaro, judío y como tantos, es trasladado al campo de concentración de Buchenwald, engañado con la promesa de un trabajo en una fábrica, sin saber que ese sería su destino, su sin-destino, o el comienzo de una vida sin retorno a lo que fue. La peli se llama "Sin destino", es de 2005, la dirigió otro húngaro (Lajos Koltai) y está inspirada en la novela homónima del Nobel de literatura Imre Kertész.
No lo sabía, me enteré hoy navegando por google.
Así se entiende el peso que cada palabra tiene en relato en off del joven, algo que por lo que leo dentro de la crítica internáutica, sería uno de los puntos flojos (¿!) del film, porque no es creíble que un adolescente se explaye con tal profundidad y solvencia… lo cierto es que no me importa, en tanto pudo llevarme de la mano –cuando no de las orejas, en ciertos momentos implacables-, con desgarrada poesía, hasta el corazón de ese dolor que produce experiencia, saber, diferencia, una frontera insalvable, ya no sólo en relación con el enemigo, sino con aquellos que quedaron a salvo, de este lado.
Ahí, la incomodidad, la odisea: en la vergüenza de los vecinos, los transeúntes, los pasajeros del tranvía -¡y el inspector lo reprende porque G. no tiene boleto!-, que observa con aprensión a ese muchacho sucio y raquítico, vestido aún con el traje a rayas del presidio en el campo, tratando de llegar a algún lugar, de recuperar el sitio perdido. La odisea es el regreso. Eso dicen los ojos de Gyuri. Cuando G. aborda el camión para volver a Budapest, la cinta abandona el monocromo y asume el color; el contraste subraya el dramatismo de esas vidas que transcurren, definitivamente ajenas.
(Didascalia): Gyuri camina rumbo a un incierto futuro sobre la calle principal de su ciudad, mientras la cámara abre plano y remonta altura.

5 de septiembre de 2010

La vecindad


Del estimulante sitio del Grupo Imagen Cristal, que frecuento, extraje hace un par de años estas ideas medulares debatidas en el marco de un seminario sobre el concepto de "vecino" (diferencia entre poder hacer y poder sobre). Los comparto:

"Como dice Deleuze en Conversaciones, lo importante es encontrar al vecino y no al prójimo, el prójimo de hecho puede estar muy alejado de uno. Lo importante es esta conexión con el vecino, y el vecino tiene esta característica por la lejanía de lo anónimo, no es el que uno puede individualizar desde el nombre, sino aquel que configura una complejidad con nosotros desde una diferencia compartida, teniendo en cuenta que la singularidad no es del orden de lo individual, del individuo configurado y conformado, sino que la singularidad es del orden de la máquina deseante. Y uno hace máquina deseante no necesariamente con el que está al lado sino con aquel que habita una misma meseta."
Pp. "Entonces el próximo puede ser tu enemigo, y el extranjero puede ser tu verdadero vecino, el vecino puede ser también tu vecino, pero no lo es porque sea próximo, ni hablar de la familia, ellos combaten mucho esta cosa de la consanguinidad.La no seguridad de reconocimiento al quedar fuera del circuito, juega con el miedo y con la estupidez, que es una herramienta importante de poder, ya que la estupidez es un modo de pensamiento que no es pensar mal, sino un modo de razonamiento basado en la opinión. Por ejemplo, la estupidez de pensar que el ser es y no puede devenir otra cosa, entonces desde ahí si no sos lo que se plantea como verdadero quedás afuera, y aparece el miedo como herramienta importante encadenada. También lo que vos decís de la vergüenza, que es la humillación, quedás humillado frente al consenso, al modelo. No respondés al modelo que se da como constitutivo. "

31 de agosto de 2010

Preguntas


¿A qué preguntar? ¿Al mar o al territorio?

29 de agosto de 2010

28 de agosto de 2010

¡Ay, patria mía!



ojo navío ciego/ aurícula doliente/ la patria/ oxímoron de esperma/ y sangre//
devora a sus hijos/ y arroja los cadáveres/ al fondo de la noche.

Homero reloaded


Una nota de El País madrileño anuncia la aparición de un nuevo título en España acerca de La Ilíada. Dice el autor de la nota (que se puede leer completa aquí) que "El legado de Homero de Alberto Manguel viene muy amena y admirablemente a recordarnos cuántos encantos guardan sus resonantes poemas y cómo a lo largo de los siglos han dejado una estela sin igual, con incesantes ecos en nuestra tradición literaria. Los héroes y los dioses de Homero, tan lejanos en el tiempo, resultan asombrosamente familiares, y uno puede apasionarse con los viajes del taimado Ulises o emocionarse en el final de la Ilíada. Como antes lo hicieron tantos escritores evocados en estas páginas. Si bien no hubo en nuestra literatura ese infinito fervor homérico que se da en la inglesa (ver G. Steiner, Homer in English), todas estas últimas y expertas traducciones vienen a acreditar el interés actual, en el horizonte renovado por la arqueología de la histórica Troya."

15 de agosto de 2010

Variaciones sobre Lawrence



Voy con mi ofrenda lenguaraz. Con mi piel de oruga a un mundo donde todo ha de dolerme, hasta la felicidad. Con estos mismos nervios voy con mi corazón y con mi fiebre. A parir mi barbarie.

8 de agosto de 2010

Cartas

Leo mis cartas familiares con cierto tacto.
Tacto y no recato: leo esas palabras a la luz del día, no las escondo, me las apropio de algún modo. Las toco, las acaricio, las increpo, marco con lápiz en los bordes los pasajes de mayor intensidad. Y sé que la ucronía es sinsentido, pero cómo evitar el "qué hubiera pasado si..." cuando una ya conoce el final. Eso no pasa en las novelas, donde a la hoja de ruta la traza el autor.
Tacto frente a la tinta y el lápiz. Tacto al pasar cada hoja pequeña, alguna más traslúcida que otra y así… un devenir de relato en palimpsesto.
Tacto al cotejar esa memoria escrita con los relatos que me llegaron, desde la tierra lejana de mi infancia. Con las historias que hicieron de mí esta historia que en parte soy. Tacto y no recato y, sí, en cambio, una cierta delicadeza para con esa palabra otra que construye intimidad para un lector fantasma: Ulises in fabula.
Ella le dice a él: para que no olvides tu sitio. Y él le asegura: dondequiera que vaya.

5 de agosto de 2010

Dondequiera que vaya


“Habiéndolo dejado por primera vez a los treinta y un años, después de más de quince de ausencia, el placer melancólico, no exento ni de euforia, ni de cólera, ni de amargura, que me daba su contemplación, era un estado específico, una correspondencia entre lo interno y lo exterior, que ningún otro lugar del mundo podía darme. Como a toda relación tempestuosa, la ambivalencia la evocaba en claroscuro, alternando comedia y tragedia. Signo, modo o cicatriz, lo arrastro y lo arrastraré conmigo dondequiera que vaya. Más todavía: aunque trate de sacudírmelo como a una carga demasiado pesada, en un desplante espectacular, o poco a poco y subrepticiamente, en cualquier esquina del mundo, incluso en la más imprevisible, me estará esperando.”
Juan José Saer: El río sin orillas

31 de julio de 2010

Derrida y la hospitalidad


Pensamientos vigentes por urgentes... en días en que Arizona desconoce los frenos interpuestos a la nueva ley migratoria en los Estados Unidos, autoridades policiales continúan con las redadas para capturar indocumentados. La info al día aquí.
Y a continuación, un extracto del comienzo de la jugosa entrevista al gran filósofo franco-argelino fallecido hace unos pocos años, cuya versión completa encontramos en este link.

Una entrevista Staccato, programa televisivo de France Culturel producido por Antoine Spire, del 19 de diciembre de 1997, traducción de Cristina de Peretti y Francisco Vidarte en DERRIDA, J., ¡Palabra!. Edición digital de Derrida en castellano.

Pregunta: -Emmanuel Lévinas ha contado mucho para usted. Usted ha publicado, por una parte, el discurso que pronunció durante su entierro y, por otra parte, un estudio sobre su obra, que se llama Adiós a Emmanuel Lévinas. Lo que resulta muy sorprendente en su relación con Lévinas es que éste es, ante todo, el filósofo del otro, alguien que dice que el otro seguirá siendo siempre otro y que, incluso aunque uno imagine al otro como uno mismo, aunque se imagine al otro igual que uno, siempre hay un residuo de alteridad que nunca se podrá rodear del todo. Ahora bien, para usted es un punto esencial...
J. D.: -El de Lévinas es un gran pensamiento del otro. He de decir, antes de tratar de contestar a su pregunta, que actualmente las palabras «otro», «respeto del otro», «apertura al otro», etc., empiezan a resultar un poco latosas. Hay algo que se torna mecánico en este uso moralizante de la palabra «otro» y, a veces, también hay, en la referencia a Lévinas, algo que resulta un poco mecánico, un poco fácil [y edificante] desde hace años. Me gustaría por consiguiente, en nombre de ese pensamiento difícil, protestar contra esa facilidad.
En nombre de un pensamiento del otro, es decir, de la irreductibilidad infinita del otro, Lévinas ha tratado de volver a pensar toda la tradición filosófica. Refiriéndose con una perseverancia, con una insistencia tenaz, a aquello que en el otro sigue siendo irreductible, es decir, infinitamente otro, ha cuestionado y desplazado lo que denomina la ontología...
(sigue acá)

11 de julio de 2010

Griegos



¿Podremos volver a pensar y actuar una política del desplazamiento, al estilo diletante de los cínicos griegos? Como el propio deambular urbano de estos hombres extremos, ejercer una acción política dirigida a desenmascarar la hipocresía del ágora en las democracias esclavistas.

Variaciones sobre el desierto


Lawrence´s sand: just words in nobody´s sand.

28 de junio de 2010

Sincronías

Borges y Benjamin, un camino común
Por Silvina Friera, desde Leipzig

La calle Beethoven canta su mantra. Esta ciudad suda melodías después de haber festejado, con bocinazos, cerveza en altas dosis, banderas y remeras tricolores, la clasificación de la selección alemana a octavos de final. Acá también se vive el Mundial con pasión. Ya no hay gestos adustos, el horizonte ya no es negro: todos contentos. El sol de verano llegó para quedarse. El moderno edificio de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Leipzig comienza a desperezarse. En el tercer piso un afiche de Borges indica el camino hacia el recinto donde especialistas del mundo continuarán intercambiando figuritas sobre la poesía del autor de Fervor de Buenos Aires. Apenas aletea un viento silencioso. Hace calor.
La genealogía de la imaginación de Ricardo Forster suministra una bocanada de aire en el río de la crítica académica. Se asiste a la cumbre de insospechada perfección. Borges y Walter Benjamin pudieron haber sido contemporáneos. Sus pasos pudieron haberse cruzado en aquella Suiza que los cobijó mientras Europa se desangraba en las trincheras de la Primera Guerra. “Sus lecturas urdieron una trama cosmopolita, sus ojos fatigaron, hacia todas las direcciones, la tradición de Occidente”, dice el filósofo. El tema de estas variaciones que involucran a estos gigantes del siglo XX es la ciudad como escritura y la pasión de la memoria.

Nota completa aquí.

20 de junio de 2010

Nomadic soul

my world is over my words
pushing me into the sand

15 de junio de 2010

No disimular nada

Escribir también, como odisea...

"No disimular nada ni ocultar nada, escribir sobre las cosas más cercanas a nuestro dolor, a nuestra felicidad; escribir sobre mi torpeza sexual, el sufrimiento de Tántalo, la magnitud de mi desaliento -creo entreverlo en sueños-, mi desesperación. Escribir sobre los necios sufrimientos de la angustia, larenovación de nuestras fuerzas cuando aquellos pasan; escribir sobre la penosa búsqueda del yo, amenazado por un extraño en correos, un rostro apenas entrevisto en la ventanilla de un tren; escribir sobre los continentes y las poblaciones denuestros sueños; sobre el amor y la muerte, el bien y el mal, el fin del mundo."
John Cheever (Diarios)

El viaje interior del cronista

Martín Caparrós, el autor de Larga distancia , vuelve a la crónica, esta vez con una mirada introspectiva, que convierte a Una luna en su libro más personal, a mitad de camino entre la autobiografía en tránsito y la bitácora periodística

Por Leonardo Tarifeño
De la Redacción de LA NACION

Antes de convertirse en libro, Una luna fue cotillón. Y es que, para conmemorar su medio siglo de existencia, Martín Caparrós editó este texto por su cuenta y se lo regaló a sus amigos. La edición -bonita, sobria, cálida- consta de 222 ejemplares numerados a mano por el autor, y su prólogo ilumina el sentido de esta obra íntima y singular, probablemente la más personal de todas las suyas.
La nota sigue acá.

Alemanes de posguerra


Monumento de bronce de 6 metros de altura y 100 toneladas de peso, obra del escultor Frank Varga, de Detroit. La fundición y honorarios del artista fueron financiados con donativos de 1.500 emigrados alemanes radicados en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial.
El grupo escultórico se ubica en el puerto imperial de Bremerhaven, Alemania.

12 de junio de 2010

Searching Africa

Refugiados ruandeses. Fotografía de Corinne Dufka.

Para conocer mejor los trabajos de esta extraordinaria fotógrafa, se puede consultar la página de World Press Photo:
http://www.archive.worldpressphoto.org/search/layout/result/indeling/detailwpp/form/wpp/q/ishoofdafbeelding/true/trefwoord/year/1996/trefwoord/category/Spot%20News%20stories?limit=20
(Agradezco al periodista Andrés Acha por el envío del link)

3 de junio de 2010

Duelar




Escribir en naufragio. Recoger lo que queda. Inventariar las pérdidas con rigor estadístico. Un pedazo de oreja, dos neuronas, una vena, un puñado de nervios, la alergia crónica a ciertos olores del recuerdo.
Hacer cuerpo ese gesto pero, también, hacerse un cuerpo nuevo, afectado.
¿Es posible irse auténticamente de otro modo? Decir auténtico: un irse sin sustitución. Y aun ¿es posible irse de todo lo que fuimos con y por el otro? Acaso no se trate de migrar de un cuerpo a uno distinto, sino de desplazarse por la novedad del continente vulnerado, siguiendo la cartografía que nuestras pasiones dictan a los sucesivos cuerpos del existir: fisiología, dietética, erótica. Y todavía ¿será posible existir en la esperanza del arraigo?

22 de mayo de 2010

Paisaje antes de la tormenta

Cruce en ferry a Staten Island, N.Y. Abril de 2001

Posted by Picasa

12 de mayo de 2010

Tecnologías del yo



En el tiempo de los griegos se amaba y se moría trágicamente. Quienes podían hacerlo, que no todos. El mar era el desierto. Y Ulises podía ser cualquier guerrero. Penélope, en cambio, se inventó a sí misma. Su imagen en la trama destejida y vuelta a tejer. Los pretendientes andaban desorientados. Hoy le llamaríamos a ese trabajo, virtuoso y paciente, selfiction. Una grosa Penélope.

10 de mayo de 2010

La web denuncia


Un sitio sobre Mujeres inmigrantes y discriminación.
En defensa de sus derechos, las redes pueden aportar información y asesoramiento.



En esta nota, por ejemplo, puntualizan algunos de los abusos a que son sometidas por su condición de intemperie.

Las mujeres inmigrantes se enfrentan a todos los problemas que enfrentan los hombres inmigrantes, incluidos los bajos salarios, el odio étnico y condiciones de trabajo peligrosas. Las mujeres, sin embargo, también se enfrentan a condiciones adicionales a causa de su género. Éstos son algunos ejemplos:

· Las mujeres inmigrantes son especialmente vulnerables a ser maltratadas, ya sea por un cónyuge, un compañero o un empleador, según el Fondo de Prevención de la Violencia Familiar. Las mujeres que trabajaban en una planta empacadora de carne allanada el año pasado en Pottsville, Iowa, informaron haber sido encerradas en la planta para turnos de trabajo sin final definido. Ellas a menudo trabajaban de 8am a 2am, y estaban obligadas a tolerar exigencias sexuales durante todo el turno.
· Las mujeres inmigrantes maltratadas que huyen de sus abusadores no pueden tener acceso a los servicios de apoyo bilingüe, asistencia financiera o alimentaria, reporta el Fondo de Prevención de la Violencia Familiar.
· La gran mayoría de las personas objeto de trata en los Estados Unidos son mujeres, muchas destinadas a la prostitución y todos para alguna forma de esclavitud humana. Las mujeres, cuando llegan a la atención de las autoridades locales, a menudo enfrentan la persecución penal y la deportación, que disuade a los demás a pedir ayuda, de acuerdo con Legal Momentum.
· Más y más mujeres inmigrantes dejan hijos en sus países de origen, obligándoles a vivir divididos entre la necesidad de proveer a sus familias económica o emocionalmente, de acuerdo con Legal Momentum.
· Diez por ciento de los migrantes detenidos son ahora mujeres, y ese porcentaje va en aumento, informa Human Rights Watch. La asistencia médica prestada a las mujeres detenidas - relacionada con su salud reproductiva - es peligrosamente insuficiente y no cumple con las normas internacionales, de acuerdo con los hallazgos del grupo en marzo 2009.
· Las mujeres inmigrantes, después de una corta estadía en los Estados Unidos, rápidamente comienzan a experimentar tasas más altas de mortalidad materna, alumbramientos de bajo peso y bebés prematuros comparadas con las mujeres blancas, informa la Fundación W.K. Kellogg.
· Las mujeres maltratadas y víctimas del tráfico se enfrentan a una desconcertante serie de visados especiales y normas de residencia: la visa U, peticiones de la Ley de la Violencia contra la Mujer y peticiones de asilo por mutilación genital femenina, informa Legal Momentum. Mucho se ha hecho desde que la administración de Obama comenzó a abordar la excesiva demora en la ejecución, la exención del pago ha sido aprobada y el largamente esperado reglamento fue emitido. Sin embargo, queda aún mucho por hacer, incluyendo informar y formar a los defensores populares sobre cómo ayudar a sus clientes en la obtención del visado y exenciones en virtud de las nuevas normas.
· Las mujeres inmigrantes son la columna vertebral del sistema formal e informal de cuidado de niños en los Estados Unidos. Muchas están perdiendo sus puestos de trabajo, en tanto que a otras se les pide la atención de niños adicionales por el mismo salario, según informes de prensa y defensores.


6 de mayo de 2010

Teatro de migraciones


El próximo fin de semana se estrena el ciclo "6x6 migraciones(in)migraciones" en el Teatro Real. Un proyecto que reúne a artistas de Córdoba (dramaturgos, directores, actores, escenógrafos, productores y técnicos ) para 6 producciones teatrales. Distintas miradas y poéticas alrededor del tema migraciones.


Acá va el link de la nota que salió en La Voz del Interior sobre el proyecto: http://vos.lavoz.com.ar/content/zona-de-riesgo-0

30 de abril de 2010

Hogar de naipes


Hogar de naipes que construimos
con paciencia de caracol.

29 de abril de 2010

El hogar elegido


Durante mucho tiempo creí que el destino se iba trazando por conspiraciones de efectos transformados en causas. Que lo fortuito era comprender que nada era fortuito. Y que no había pasaje sino de ida hacia la aventura de esa comprensión intransferible.
Lo que en principio podía tratarse de una confianza metafísica, por así llamarla, -y, por cierto, tranquilizadora- , se transformó en un ejercicio de atención aplicado a la lógica intrínseca que los eventos iban revelando a medida que se manifestaban. El pensamiento de Deleuze fue iluminador en ese y otros sentidos, al desechar la idea de trascendencia a favor de la de inmanencia.
La experiencia es todo. Por empezar, un trabajo. O una faena, mejor, si consideramos el gasto corporal que demanda la producción de la vida: sangre, sudor y lágrimas.
Un compromiso de los sentidos que produce afectos, siguiendo a Spinoza y, en sus derivas, un hacer (poiesis) y una política. Un ethos (hogar) donde hacen cimiento nuestras acciones individuales. Y nuestra propia libertad, en la encrucijada de los planos múltiples del estar siendo.

31 de marzo de 2010

Tránsitos

Para algunas mitologías, la muerte no es un acontecimiento súbito, el tránsito abrupto de un instante en el que aún hay vida a otro en el que ya no la hay. La representa más bien un viaje, simbólico, que puede entenderse como un despojamiento y un aprendizaje.
Es posible imaginar que durante ese tránsito subsisten, islas a la deriva en un mar nocturno, fragmentos de conciencia, recuerdos, voces e imágenes de la existencia que se apaga, transitorio bagaje al que el viajero se aferra por un tiempo breve, impreciso, que nuestros instrumentos no saben medir.
Nada sugiere que en esas islas perduren los momentos que el viajero hubiese considerado decisivos en su vida; tal vez sólo se adhiera a ellas la resaca de un naufragio. De esas ruinas que se dispersan en el momento mismo de nombrarlas sería vano esperar el retrato de un individuo que desaparece. Tal vez sea su condición de añicos, de desechos lo que cautivaría la atención del improbable espectador que a ellos pudiese asomarse: fragmentos de un relato mutilado, piezas aisladas de un rompecabezas que ya nunca podrá completarse.
Edgardo Cozarinsky: La novia de Odessa

(La foto es del último verano en la playa de Aguas Dulces, Uruguay.)

26 de marzo de 2010

Un acto poético


Gloria Borioli, con la sutileza y profundidad que la caracterizan, respondió con un comentario en forma de poema al post en el que evoqué una reunión en casa donde, además de la cena, compartimos relatos sobre las peripecias de nuestros parientes inmigrantes.
Lo transcribo pues temo que se pierdan sus palabras, y la riqueza que encierran.
Gracias Gloria, una vez más!

migrar como oportunidad de reinventarse

migrar con la ilusión de conjurar penas
migrar llevándose la patria consigo
migrar de órdenes claudicantes y de ruinas prometidas

migrar de lengua, de tierra, de relatos, de cuerpos
migrar para que las cosas que pasen, NOS pasen

25 de marzo de 2010

Tinta china

Del Manual de la Cabala: Daniel Santoro.

Bárbaros y mixtureros

Alpargatas sí, libros no. Óleo de Daniel Santoro.


- Decía Goya del dibujo que era lengua universal...
-¡Y vaya que tenía razón! Viene a cuento recordar que fueron los bárbaros (Goya, Picasso, Manolo Hugué, Julio González, Dalí, Buñuel) quienes dieron vuelta el tablero del arte del siglo XX. Fijate que eso abona la oposición argentina de civilización y barbarie. Opuestos y complementarios, ¿no?
-En tu obra hay entreveros de mitos clásicos, obras modélicas y pulsiones del aquí y ahora.
-Eso somos, mixtureros. Y los mitos clásicos decantados por Sigmund Freud persisten y contorsionan hoy en el imaginario de muchos que no tienen idea de la matriz ancestral.

(De la entrevista de Elba Pérez al artista plástico Daniel Santoro en ADN del domingo.
Nota completa: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1244072)

15 de marzo de 2010

Lengua madre


Hace unos meses, cuando le conté a María sobre mi proyecto MIGRAR, ella me envió para compartir un anticipo de su Lengua madre, su última novela vinculada a la extranjería, la distancia, los secretos familiares, la búsquedad de identidad, temas afines a aquellos que desde siempre me inquieren y motivan.
Un honor y una alegría siempre el diálogo con "Tere".
Transcribo aquel bello anuncio de su seguramente intensa y poética novela.

(Fragmento)

Una vez, cuando era chica, su abuelo la llevó a Buenos Aires. Lo hizo por insistencia de su abuela, porque se trataba de un viaje de trabajo. Llevala para que conozca, había dicho su abuela y así, de ese modo, ella fue a Buenos Aires. Una niña, una pequeña junto a un hombre mayor que compartía reuniones de trabajo con otros hombres: un congreso de cooperativas. Y vio la Plaza de Mayo, el Obelisco, la Avenida 9 de Julio, impresionada por la gente, los autos, el ancho de las calles, las palomas, ella que llegaba desde un pueblo pequeño, en la llanura.Hace unos días, apenas llegada al país para encontrarse con los restos de su madre, una casa vacía y una caja de cartas, tuvo que esperar varias horas la combinación con un vuelo a Trelew y las ocupó en caminar otra vez por la ciudad, en sentarse en un banco de plaza, picoteados sus pies por las palomas y en recorrer la Avenida de Mayo, hasta dar con el hotel. Hotel Madrid se llama ése al que fue aquella vez con su abuelo. Encontró no sólo las rejas frente a las viejas ventanas, las letras retorcidas en hierro que le dan nombre, sino también la casa de confituras - Le Petit - donde su abuelo compraba castañas y dátiles. Su abuelo, sus abuelos...esos padres grandes que tuvo, y ella que se las ingenió para refugiarse en ese amor apretado, en esa casa y en ese patio con tejido que protegía vidas sencillas, intensas. Desde que puede recordar y, según dicen las fotos, también desde antes, había un hombre viejo que la alzaba como un padre y una abuela que estaba presente siempre, que le cosía vestidos, que le preparaba meriendas, que revisaba sus deberes...

Empezaba el verano. Lo primero que hizo después de colgar fue asomarse a la calle por la ventana que da hacia Marienplatz y mirar al vacío, cuatro pisos abajo: las mesas de hierro pintadas de blanco y la gente sentada al sol con sus abrigos livianos. Miró hasta que le brotaron lágrimas, hasta que vio tras las lágrimas cómo se desfiguraban las personas y las cosas que estaban en la calle. Recién más tarde cayó en la cuenta de que debía llamar a Lufthansa. El primer vuelo que tengan, pidió, sabiendo que de ningún modo llegaría a tiempo para sepultarla. Después el viaje. Algo de lo que uno es, permanece en los lugares que se dejaron, pero ella no se crió en esa casa del sur a donde va. Muertos sus abuelos y su madre, ya no tiene a dónde regresar. Sabe que el exilio es eso: no saber a dónde regresar. Así, sin esperanza y ya sin centro, vuelve a lo que fue. En busca de lo olvidado, al encuentro de lo oscuro, de lo ciego.

Como hija y como hermana, vuelve. Consigue un vuelo a Ezeiza con escala en Madrid. El vaivén entre la movilidad y la quietud, y ella metida en un cubículo que vuela, rodeada de gente, en completa soledad. Más tarde pasa las horas deambulando, buscándose, buscando qué, haciendo nada, por calles de Buenos Aires. Luego el traslado a Aeroparque: edificios, árboles, gente, tiempo para mirar por la ventanilla del taxi, sin esperanza de conocer a nadie. Piensa que el mundo es insondable, no entiende nada, sin embargo tiene una certeza: está pisando el país donde nació.

Después el vuelo de cabotaje. La llegada a Trelew. Lina esperándola. Lina diciendo lo que suele decirse en ocasiones como éstas. Preguntando ella lo que suele preguntarse en ocasiones como éstas. Y después Lina diciendo nada. Y ella preguntando nada. Abrazadas las dos, llorando. Ahora están todos los que son – Pippo y Marta, Lina, Rubén y sus primos- en la casa de su madre. En la que era la casa de su madre. La que era, la que es, los que son, lo que fue. Lina y su familia, en casa de su madre. Pippo y su mujer. Unas horas todos juntos y después se han ido de regreso a Córdoba. Sólo Lina se queda con ella unos días. Para ayudarte a aterrizar, dice, no quiero que te quedes sola tan pronto, como si haciéndolo le ofreciese una posibilidad de encontrarse con su madre, unos días de sobrevida para ella y para todo lo suyo sometido a la desaparición.

¿Aterrizar? No puede aterrizar, está cansada, embotada, todavía en vuelo. ¿Podrás sola con todo esto? ¿No querés que arregle las cosas para quedarme unos días más?, preguntó Lina. No, no quiso. Lo que quiere es permanecer así, ovillada, ordenándose lentamente, mientras ordena las cosas de su madre. Se tomará el tiempo que haga falta, hasta ponerse en pie. Ya avisó a Munich. Se despierta temprano en la mañana y sale al pequeño jardín de su madre, para escuchar un concierto de pajaritos patagónicos. Son mañanas heladas y claras, que se parecen a las de un tiempo de niña en su pueblo: pura contemplación de las cosas elementales, sencillas. Aunque hacia las bardas siempre hay nubarrones negros.

Cuando tenía veintiún años, inició un viaje del que no ha regresado. Una huida. Poco importa que el destino haya sido Munich, sus montañas de cuento y sus bosquecitos artificiales con ardillas, hurones y corzuelas. Desde la edad moderna, ésa es una ciudad rica, con iglesias, mansiones señoriales y un paisaje de postal, tan cuidado que deja ver en su belleza perfecta la mentira. Al año de estar allá, renovó la beca y le dio un giro a su investigación y entonces supo que no quería regresar. Estaba en una ciudad europea que conserva cierta paz, cierto aire distinguido. Vino de visita en varias ocasiones a ver a su abuela y a su madre, pero después su abuela murió y entonces le dio lo mismo volver o no.

13 de marzo de 2010

Para qué sirve un africano


Pasen y lean... qué hacen los británicos con sus inmigrantes. Los imperios nunca dejan de pensar y de actuar como imperios. Lo tienen a Shakespeare. Y a Los Beatles. Y tantas otras maravillas. Pero también tienen esto: The White Power.

Fucking Falklands, fucking war, fucking world.


Con zimbabuenses, británicos sacan minas de Malvinas

Una empresa británica, con empleados zimbabuenses, lleva adelante el desminado en las Islas Malvinas. Más de mil artefactos explosivos fueron recuperados y destruidos por los desminadores desde que comenzaron las operaciones en febrero, según informó la agencia Mercopress. Son varios miles las minas a desactivar, en un operativo que finalizará en mayo.

La nota completa sigue acá.
La periodista Alejandra Conti amplía el tema en la columna de su blog Un punto en el mapa.

7 de marzo de 2010

Mujeres en tránsito


DIALOGOS › MONICA SZURMUK, INVESTIGADORA DE LAS NARRATIVAS FEMENINAS DEL SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX

“Las mujeres viajeras fueron usadas para validar proyectos civilizadores”

Doctora en Letras, Mónica Szurmuk se internó en el mundo de las mujeres viajeras de 1850 a 1930 en la Argentina. Incursionó en sus relatos, en sus vidas, en las concepciones que traducían sus escritos. Producto de su trabajo son algunos de sus libros publicados. Aquí, la visión sobre aquellas mujeres que hicieron historia.

Nota completa aquí

1 de marzo de 2010

Andante ma non troppo

"Yo vine al mundo bajo el signo de Saturno. La estrella de revolución más lenta, el planeta de las desviaciones y demoras".
Agesilaus Santander



17 de febrero de 2010

Uruguayanas


(en flickr aquí y también en esta página)

El árbol de los muertos




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En una carta fechada en marzo de 1967, mi tía Caridad le cuenta a mi padre sus averiguaciones sobre los antepasados familiares.
Ella era una mujer delicada, con una graciosa modestia que potenciaba su belleza física.
Había quedado sola en La Habana. Mi padre había partido rumbo a estos rumbos desde donde hoy escribo. Los primos y tíos eligieron destinos más prósperos, entre Europa y América del Norte.
Ella permaneció junto a su madre Amparo, mi abuela de la perpetua sonrisa y las canas que aparece en las fotos, siempre acompañada. Eran gente de afectos llevar. Caridad acompañó sus dolencias hasta el final, con una entereza que aun al evocarla me conmueve profundamente. Poco después de enterrar a mi abuela, y de perder a su novio, víctima de un cáncer, ella enfermó también. En los últimos días el gobierno cubano le permitió emigrar a un hospital de Miami. Hacia allí voló mi padre a despedirla, cuando un pariente le avisó de su estado de gravedad.
He visitado la tumba de mis abuelos, de mi tía Alicia y de mi tío Carlitos en la necrópolis Cristóbal Colón habanera. Les he llevado flores en nombre de todos quienes desde esta orilla no pudieron o no quisieron hacerlo. Del mismo modo que no pude o no quise cumplimentar ese rito en la última morada de Caridad.
El de los ancestros es asimismo un tema lejano en tiempo y lugar. Nuestras raíces son inquietas. Ancestros catalanes estos Guiu que parecen haber peleado batallas cuando las cruzadas. Hubo uno que arriesgó el pellejo por salvar al rey de una conspiración, tres siglos después de las luchas en Medio Oriente. En premio a su lealtad y valor recibió un título nobiliario. Y un escudo familiar con una flor de lis, un grifo y una armadura. El grifo es un animal del bestiario medieval: me gustan su cabeza leonina y las garras que le dan anclaje. También sus alas. Transmite fuerza e integridad.
Caridad acumuló datos, armó árboles, juntó las fotos y postales de la parentela y comunicó sus descubrimientos, en un intento por mantener unida a la familia a través de sus cartas.
Las tengo conmigo: mi padre decidió que su hija escritora preservara esa memoria errabunda. No hablaba mucho de ella: era un hombre que guardaba con discreción sus propias penas. Así que de esta forma se disponía a compartirlas.
Me trepo a las ramas de ese árbol colmado de historias, con algunas rugosidades en el tronco, y arañitas tejiendo redes en algún hueco amohosado y observo los detalles con una lupa en el bolsillo.
Después, escribo.

13 de febrero de 2010

El peligro de las esencias


Sarkozy lanza un gran debate nacional sobre la identidad francesa

El objetivo es fijar los valores esenciales para la integración de los inmigrantes

"La pregunta clave es ésta: ¿Para usted, en qué consiste ser francés? Basándose en esta peliaguda cuestión, el Gobierno de Nicolas Sarkozy ha lanzado un gran debate en Francia a fin de descubrir, aprehender y estimular lo intrínsecamente galo en un país con más de ocho millones de inmigrantes (alrededor del 13% de la población)" (El País de Madrid, nota completa aquí).
Esencias, valores, identidad... no parecen conceptos afines a los de diversidad, pluralidad y multiculturalismo...

Efímera

30 de enero de 2010

El otro en quien me miro


Cuenta el mayor cronista del siglo 20, Ryszard Kapuściński, que a su viaje iniciático a la India, el primero de los incontables que tuvo en su profesión, lo hizo en compañía de un libro: la Historia de Herodoto. Se lo había regalado su editora jefa para inspirarlo y enseñarle la manera de acercarse a otras culturas. Él era muy joven y tenía hambre de mundo, pero aun no sabía cómo moverse en él. Herodoto se convirtió en su maestro. Y cruzar fronteras en el sentido de su vida. Cruzamos una frontera cuando viajamos, pero también cuando brindamos hospedaje al extranjero, que nos trae su diferencia, su visión sobre nosotros, la mirada que nos espeja.

22 de enero de 2010

Políticas


Europa sienta las bases de su futura política de “inmigración legal”

Toledo (España). Los ministros de Inmigración de la Unión Europea (UE) sentaron ayer en la ciudad española de Toledo las bases para el desarrollo de una futura política comunitaria de “inmigración legal”, que incluirá un mayor control en las fronteras y planes de integración. Así lo resaltaron en una rueda de prensa conjunta la secretaria de Estado de Inmigración, Consuelo Rumí, y el vicepresidente de la Comisión Europea, Jacques Barrot, tras participar en el Consejo informal de Justicia e Interior que se celebra en Toledo. Rumí y Barrot coincidieron en que Europa tiene que afrontar el reto de la inmigración desde la perspectiva de la legalidad e impulsando medidas para integrar a los inmigrantes en el mercado laboral.

De la columna Partes del mundo, LVI, 22 de enero de 2010.

19 de enero de 2010

El desierto y sus metáforas

Las tejedoras hilanderas en Bou- Saada, Gustave Guillaumet (1840-1887)

15 de enero de 2010

Travellers II: Sheltering Sky


A Paul Bowles´novel.
A Bernardo Bertolucci´s picture.
A jewel, both.
Or how to became a foreigner by yourself.

5 de enero de 2010

Cruzar fronteras

ENTREVISTA A RYSZARD KAPUSCINSKI

ESCRITOR Y PERIODISTA
"El sentido de la vida es cruzar fronteras"
RAMÓN LOBO

Existen pocos reporteros en la lista de los candidatos al Premio Nobel de Literatura. El polaco Ryszard Kapuscinski es uno de ellos. El más grande enviado especial de los últimos 50 años, el hombre que ha descubierto una nueva forma de mirar, publica en España un nuevo libro, 'Viajes con Heródoto', su gran compañero de viajes y maestro en el difícil arte de descubrir, escuchar y comprender al Otro, la obsesión de su vida y su obra.
Ryszard Kapuscinski tiene casi 74 años, una cadera dañada y unas inmensas ganas de viajar y de contar historias. Por las mañanas sube las escaleras que van de su casa del primer piso del número 11 de la calle Prokuratorska -en el apacible barrio de Sródmiescie de Varsovia donde vive con su mujer Alicja- al ático del piso superior en el que escribe y recibe a sus visitantes rodeado de miles de libros, papeles, libretas de notas y recuerdos. Se trata de un espacio amplio y luminoso decorado desde un elegante desorden: cientos de ejemplares en varios idiomas apilados en el suelo y decenas de post it y otros recordatorios pegados en las vigas de madera que sostienen un techo altísimo, casi catedralicio, (entre ellos el esquema a mano y en media cuartilla de Viajes con Heródoto, su última obra, que en España publicará en breve la editorial Anagrama). En este lugar, en el que todo parece guardar un equilibrio mágico, uno se siente conectado a un cable de alta tensión, que no es otro que la pasión por la vida a través de la mirada lúcida de Kapuscinski.
La entrevista con el autor de El emperador -su primer éxito literario: una detallada descripción de la desmesura del poder absoluto en la corte de Haile Selassie en Etiopía- arranca con un accidente menor: la grabadora de última generación del entrevistador no funciona. Kapuscinski aprovecha la comicidad del desconcierto de su interlocutor para airear su aversión a los móviles, a Internet y al correo electrónico. "Me robarían mi tiempo", exclama. Después, tras preparar café, añade: "Un amigo americano tuvo el mismo problema en una entrevista con Gorbachov cuando era quien mandaba en la Unión Soviética. Desde entonces lleva tres aparatos y los utiliza simultáneamente".
A Kapuscinski le desagradan los magnetófonos porque, a su juicio, alteran el discurso, sea el del político, el del escritor o el de una persona cualquiera en África. "Mi experiencia es que en cuanto sacas la grabadora, el lenguaje se burocratiza, se transforma y surge el idioma oficial. Es como si el cerebro del entrevistado buscara la frase adecuada para ser inmortalizada en la cinta".
Uno de los grandes viajeros del último medio siglo, comenzó su carrera con ambiciones más bien modestas: sólo quería cruzar una frontera; cruzar y regresar en seguida; cruzar para saber qué se sentía al hacerlo. Nacido polaco en Pinsk (hoy Bielorrusia), Ryszard es un producto, una víctima más, del diabólico juego de fronteras del final de la Segunda Guerra Mundial. Al poco tiempo de emplearse como reportero en el diario polaco Sztandar Mlodych, en 1955, le dijo a Irena Tarlowska, su redactora jefa: "Quiero cruzar la frontera". Se refería a la de Checoslovaquia, pero un año después ella le envió a India regalándole para ese viaje el libro Historia de Heródoto. Desde entonces, Kapuscinski se mueve por el mundo acompañado del griego de Halicarnaso, con un ejemplar manoseado, subrayado y repleto de anotaciones, en busca del Otro, su gran obsesión, el motor de su vida y de su trabajo.
"Nunca ha sido sencillo cruzar una frontera", asegura sentado en una silla, donde su cadera se queja menos que hundida en el sofá. "A menudo cruzarla resulta peligroso, es algo que puede costar la vida; es la barrera entre la vida y la muerte. En Berlín hay un cementerio con la gente que no lo logró. Las fronteras se guardan con armas y en ellas se exigen documentos para pasar al otro lado. En la guerra fría, a las nuestras las llamaban telón de acero y más que países separaban mundos opuestos. El Mediterráneo es ahora una gran frontera en la que muchos mueren ahogados al intentar pasar de África a Europa. También sucede con los latinoamericanos entre México y EE UU. Personas que están dispuestas a morir en el mar o en el desierto porque buscan algo".
Kapuscinski sostiene que éstas no son las únicas fronteras (o murallas, como apunta en Viajes con Heródoto al describir China). Hay otras barreras que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor... "Mi vida ha sido un cruzar constante de fronteras, tanto físicas como metafísicas. Ése es para mí el verdadero sentido de la vida". Defiende el abandono del cubículo de la seguridad, del terruño, del árbol que da sombra, para ir en busca de las respuestas, del Quién, como hizo Heródoto hace 2.500 años. Hay que aventurarse en lo desconocido, dejarse guiar por "la magia de viajar" que "actúa como una droga" y en la que el "camino es el tesoro", escribe el reportero polaco en Viajes.
La primera vez
En su caso, la primera vez que cruzó una frontera lo hizo del Este al Oeste, la más brutal, en la que el mero hecho de pasar de un lado a otro representaba una gran emoción, un desafío. En este libro escrito de la mano de Heródoto, Ryszard cuenta que al llegar a Roma en los años cincuenta, de camino a India, unos amigos le ayudaron a comprar un traje italiano para que pudiera desembarazarse de su anticuada indumentaria del telón de acero. Pese a la nueva máscara, Kapuscinski notó que nada había cambiado: todos le miraban como a un extraño porque su otredad estaba en su forma de caminar, de mover las manos, de mirar. "Recuerdo que en 1994, más de cuatro años después de la caída del muro de Berlín, vi a unos alemanes del Este pasear por las calles del Oeste. Se sabía de dónde venían por su inseguridad. Parecían turistas en su propia ciudad".
Permanente búsqueda
La obra periodística y literaria de Kapuscinski, su vida, son la permanente búsqueda del Otro para la mejor divulgación entre los suyos, entre sus lectores, de sus costumbres y pensamientos, porque es en el desconocimiento donde se cultivan los virus del odio y de la guerra. El gran descubrimiento del hombre, asegura a menudo Kapuscinski, no fue la rueda si no ese Otro, cuando la primera tribu-familia de 150 miembros que vivía entre los dos ríos en Mesopotamia se topó con otra tribu-familia y ambos se dieron cuenta de que no estaban solos. ¿Qué hacer ante ese hallazgo?, se pregunta. Tres reacciones son la constante en la historia: ignorarlo, entablar contacto (comercio) o guerrear.
"El problema no es el miedo", dice, "sino la creación de ese miedo a lo desconocido, que es anterior. Cuando un niño se cruza con un desconocido puede reaccionar con temor, si ha sido inducido a ello, y correr a esconderse detrás de la falda de su madre. Pero también puede acercarse despreocupado al desconocido porque ve en él una oportunidad de juego. Se trata de la respuesta natural. Es la educación y la cultura las que nos van separando".
En Viajes, Kapuscinski explica el origen de la hospitalidad, una de las improntas de la civilización griega -acoger al desconocido, darle cobijo y alimento-. Una tradición que se conserva en muchos lugares de África en los que el que nada tiene comparte todo con el extranjero. "Esta costumbre se basa en la creencia griega de que el visitante podía ser un hombre o un dios disfrazado. Esa acogida llevaba pareja una responsabilidad: la seguridad del invitado. Ya nadie conoce de dónde procede esta costumbre ancestral que entiende el encuentro con otra persona como un acontecimiento, como una oportunidad y una fiesta. Nunca como un problema".
Esto no se da en la cultura occidental del siglo XXI, que no padece la escasez, las pandemias y enfermedades, ni el hambre del Tercer Mundo. En esta cultura opulenta todo está basado en el individualismo, en un egocentrismo radical en el que el yo es más importante que el grupo. Es una sociedad en la que el Otro ha dejado de interesar: sólo existo Yo y mis problemas. "Cuando había pocos seres humanos en el planeta, los peligros eran numerosos y las herramientas escasas para hacer frente a los animales salvajes y a la naturaleza, primaba la tribu, el grupo, porque fuera de él era imposible la supervivencia", dice Kapuscinski. "Al desarrollarse la tecnología para luchar contra esos peligros, con la llegada del progreso, surge el individuo. Ya no es necesaria la pertenencia al grupo para sobrevivir, para garantizar la continuidad de la especie. La noción del individuo que está por encima de la tribu es muy reciente".
Kapuscinski se levanta de nuevo. Esta vez para abrir las ventanas. Dentro hace un calor asfixiante; afuera, la temperatura es agradable: 10 grados centígrados tras cinco meses de duro invierno y grandes nevadas.
El maestro, como lo llamó Gabriel García Márquez, se queja de que los medios de comunicación actuales estén inundados de noticias aisladas, casi suspendidas, sin explicación alguna, y que el reportaje esté siendo expulsado de los principales periódicos. "Heródoto era un hombre curioso que se hacía muchas preguntas, y por eso viajó por el mundo de su época en busca de respuestas. Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede. Quizá por eso los periódicos son ahora más aburridos y están perdiendo ventas en todo el mundo. Ninguno de los 20 finalistas de la última edición del Lettre-Ulysses del arte del reportaje [premio que se otorga en Berlín], y del que soy miembro del jurado, trabaja en medios de comunicación. Todos tuvieron que dejar sus empleos para dedicarse al gran reportaje. Este género se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto".
"Cuando vemos imágenes de las pateras, con 20 o 40 personas en su interior, empezamos a hablar de inmigración, y los políticos proponen medidas para combatirla o regularla. Un día leemos una noticia sobre la llegada a Italia de un barco con kurdos; otro, el hallazgo de asiáticos encerrados en un camión en Inglaterra; otro, de africanos saltando la valla de Melilla... Pero se trata de pequeñas noticias separadas que no explican nada. Se nos presentan fuera de contexto porque el verdadero contexto es la miseria".
"Cuando existía el telón de acero estábamos aislados. Apenas conocíamos algo del otro lado. Todo nos llegaba distorsionado. No sabíamos siquiera si vivíamos bien o mal porque no había nada distinto con lo que nos pudiéramos comparar. La diferencia hoy es que la televisión por satélite ha llevado las imágenes de nuestra vida a los rincones de África, y esas imágenes son las que han permitido a los africanos tomar conciencia de su verdadera situación, de su pobreza extrema. Cuando se declararon las independencias de India y Pakistán -y después las de la mayoría de los países africanos-, se produjo una gran euforia, una esperanza de que la misma independencia era la solución a los problemas. Se creó el Movimiento de los No Alineados para confrontar a Occidente, pero 20 años después, en 1972, tuvieron que admitir su fracaso, que el mundo desarrollado no estaba dispuesto a atender sus aspiraciones. Ahora, la táctica es otra. Ya no se trata de buscar la confrontación, esta vez el objetivo es intentar la penetración. No es una acción organizada, sólo el débil que busca la igualdad cruzando el mar y los desiertos, jugándose la existencia, para saltar la nueva frontera que separa la muerte segura de la posibilidad de vida. Y los periodistas no estamos informando del contexto, de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Occidente ha creado unas condiciones de desigualdad tales que la única salida de los pobres es jugarse todo para alcanzar ese mundo donde están acumulados los bienes y el bienestar, y es muy hipócrita decirles que ahora ya no pueden cruzar. Es un problema que tiene una solución muy difícil".
En Viajes con Heródoto, Kapuscinski describe cómo hace 2.500 años ya existía una lucha entre Occidente y Oriente, los dos grandes modelos de la época, la democrática Grecia frente a la dictadura persa, y que la primacía de la primera, de Europa, durante los siglos siguientes se libró en las Termópilas y en las aguas de Salamina, con la derrota de Jerjes, el rey de reyes persa. El reportero polaco, el maestro para García Márquez, se niega a aceptar que exista hoy una reedición de esa vieja confrontación con la guerra contra el terrorismo internacional que libra el presidente de EE UU, Bush. "Oriente no es sólo el mundo islámico. Oriente es, sobre todo, China y es India también.
Oriente es el confucionismo, el budismo, el taoísmo... El islam sería el tercer elemento. Centrar toda la atención en ese mundo islámico, intentar crear un problema con él, es un grave error y una manipulación". En el libro, Kapuscinski cuenta que cuando estuvo en Argelia, en la época del golpe de Estado contra Ahmed Ben Bella, le explicaron que había dos islam, el del río, como denominaban al costero -más permeable a las influencias como toda frontera y, por lo tanto, moderado y afable con el Otro-, y el del desierto: severo e impenetrable. "No se puede hablar de una religión monolítica, de un todo homogéneo, pues nada tienen que ver, por ejemplo, el islam bantú africano, en el que no existe el concepto del terrorismo, con el que se profesa en Oriente Próximo. El islam se ha ido enriqueciendo, y de alguna manera modificando, durante su expansión al entrar en contacto con una gran variedad de culturas autóctonas". A mano y a máquina
Kapuscinski se incorpora lentamente de la silla, estira las piernas, cierra la ventana y busca el ejemplar de Historia que le acompañó en sus viajes durante más de 50 años ("Tengo más de otras ediciones", confiesa). Tras mostrarlo a su interlocutor se sienta detrás de la gran mesa de su despacho. Allí, en el lugar donde escribe sus historias, siempre a mano aunque después las pasa a máquina (nunca al ordenador), vuelve a hablar del trabajo de toda su vida y asegura que el gran periodismo es capaz de salvar vidas y de modificar el curso de los acontecimientos, y recuerda para ello lo ocurrido en Somalia antes de la retirada estadounidense. Unas imágenes de televisión de varios soldados norteamericanos muertos y arrastrados por las calles de Mogadiscio crearon en EE UU una opinión pública instantánea en favor de la salida. Kapuscinski juguetea con varios de sus bolígrafos. "Los colecciono. Tengo de la mayoría de los lugares en los que he estado. Son más de 700", asegura desde una sonrisa, "pero muchos no funcionan". Preguntado sobre si conocía algún periodista a quien su primer jefe le hubiera regalado un libro como Historia, responde que la cuestión nos obligaría a sostener otra entrevista de dos horas, a la que parece muy dispuesto.
¿Recomendaría que se estudie a Heródoto, el primer reportero, el primer gran buscador de contextos, en las facultades de periodismo?, pregunta el visitante. Kapuscinski vuelve sonreír: "¿Para qué? Si nadie me va a hacer caso".

Heródoto como guía

El libro que ahora publica Ryszard Kapuscinski en España es un juego con la historia de la mano de su fundador, Heródoto de Halicarnaso. Se mueve con él por el mundo antiguo y por el moderno. Por India y China, sus primeros viajes como reportero en los años cincuenta. Y por África. En ellos, el joven periodista polaco que era entonces Kapuscinski descubre las limitaciones del idioma hablado y las extraordinarias posibilidades del corporal, de ese conjunto de signos, gestos y olores que los británicos llaman química. En Etiopía recorrió miles de kilómetros junto a su chófer, un hombre prudente que sólo conocía dos palabras en inglés, problem y no problem, sin que esa limitación generara incomunicación alguna entre ellos.
El hallazgo de este vocabulario paralelo y mudo, a menudo invisible para el que no sabe mirar o carece de tiempo para ver, es uno de los elementos fundamentales que determinan su estilo como reportero.
Fue en la agencia de noticias polaca, gracias a la estrechez de sus presupuestos, donde Kapuscinski se topó con el segundo pilar de su forma especialísima de trabajar y de contar historias. Explica en Viajes con Heródoto que sus colegas de las agencias occidentales disponían de dinero abundante para contratar intérpretes y adquirir las potentes radios Zenith Trans-Oceanic, con las que sintonizaban cualquier emisora del mundo. Al no disponer de tales herramientas, Kapuscinski tuvo que pisar las calles y mancharse los zapatos del polvo. "No queda más remedio que andar, preguntar, escuchar, acopiar, atesorar y enhebrar las informaciones, las opiniones y las historias", escribe en Viajes. "No me quejo, porque gracias a esto conozco a muchas personas y me entero de cosas que no aparecen en la prensa y en la radio".
La curiosidad periodística, la necesidad de interrogar al Otro, de interesarse por él, se ha convertido en una parte inseparable de su carácter. De su forma de ser. Terminada la entrevista, sentados en un taxi en dirección al restaurante Quianti, uno de sus favoritos en Varsovia, Kapuscinski se acomoda en el asiento delantero y desde él pregunta al conductor, provocándole una conversación. Agnieszka Flisek, una de sus ayudantes que lleva cuatro años con él, asegura que siempre es así: "Cuando me conoció se interesó por mi vida. Pensé que era sólo un gesto de educación del gran hombre, pero después comprendí que no era una excepción. Es su forma de estar en la vida".

Se publicó en El País madrileño (23/04/2006). Aquí, el vínculo.
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